Regresé a casa, a mi mundo, a mi entorno que yo consideraba más normal. Si que pensé que quizás soy yo la que de alguna manera atrae a personas un poco diferentes?, puede ser, pero no iba a amargarme más con todo aquello que si me pongo a descifrar, no sabría por dónde cogerlo.
Al otro día  tenía programada la asistencia a una lectura de poemas pues tengo una amiga estupenda que es muy buena poeta y de vez en cuando se acuerda de mi para invitarme a lecturas.  Disfruté mucho con la velada, que se prolongó más de lo que pensábamos todos, pero que nos proporcionó la satisfacción de estar juntos.
Mis caminatas por el muro de San Lorenzo han seguido como siempre, afortunadamente no ha llovido a lo largo de estos días y así caminar con la brisa rozando la cara es de lo más gratificante. Caminar es una forma de reclamar el mundo que nos pertenece, atenta contra la velocidad a la que se mueve nuestro pensamiento y también va contra la inercia de los días. Caminado nos vamos auto reafirmamos ante nosotros mismos, me gusta caminar disfruto haciéndolo. La noción de hacer algo por el simple hecho de hacerlo y disfrutar de esos momentos en la marcha con el pensamiento ausente. Procuro fijarme en cosas determinadas y obviar el resto.
Mi vida continuó con una calma relativa y me sentía francamente bien, Había dejado atrás los sucesos  que tanto me habían extrañado y para los que no había encontrado una justificación.
octubre 2019  

Comentarios

Entradas populares de este blog

carta de amor