Tiene obreros en casa (está restaurando su salón) y como le resulta imposible trabajar allí, se ha venido al café dónde a pesar de no reinar el silencio si que encuentra el lugar idóneo para ir corrigiendo los exámenes de sus alumnos. Hablamos de banalidades, también sobre cosas concretas de trabajo y personales. Es en ese momento que me comenta que ha decidido casarse, por fin lo ha decidido. Ha sido un largo proceso el que ha recorrido. Lleva con su futuro marido más de cuatro años y ahora se convertirá de prometido en marido. Está radiante y se nota que la decisión la hace feliz. Me alegra enormemente por ella. Es una persona sencilla, siempre dispuesta a ayudar a los demás, se implica en los proyectos, le encantan los niños y creo que formar una familia es una estupenda decisión. Le pido que felicite a su futuro marido y espero asistir al enlace. Entonces viene lo que estaba temiendo. Me pregunta por como va mi vida sentimental. Me río y trato de hacer un...