Tiene obreros en casa (está restaurando su salón) y como le resulta imposible trabajar allí, se ha venido al café dónde a pesar de no reinar el silencio si que encuentra el lugar idóneo para ir corrigiendo los exámenes de sus alumnos.
Hablamos de banalidades, también sobre cosas concretas de trabajo y personales. Es en ese momento que me comenta que ha decidido casarse, por fin lo ha decidido. Ha sido un largo proceso el que ha recorrido. Lleva con su futuro marido más de cuatro años y ahora se convertirá de prometido en marido. Está radiante y se nota que la decisión la hace feliz. Me alegra enormemente por ella. Es una persona sencilla, siempre dispuesta a ayudar a los demás, se implica en los proyectos, le encantan los niños y creo que formar una familia es una estupenda decisión. Le pido que felicite a su futuro marido y espero asistir al enlace.
Entonces viene lo que estaba temiendo. Me pregunta por como va mi vida sentimental. Me río y trato de hacer un chiste fácil, digo algo así como: Yo soy siempre muy sentimental, lloro mucho en las pelis románticas, pero no cuela. Me invita a que le cuente mi viaje solamente si he conocido a alguna persona que me siga interesando y que pudiera ser mi pareja. Ah!!!, Al final claudico y le comento que de momento ese apartado sigue vacío. La conversación entonces se dirige hacía los preparativos de la boda del año, será en unos meses, pero ya están preparando cosas como el lugar el ágape y la iglesia o el ayuntamiento, esa es una cuestión a dirimir por ellos que de momento no ha quedado definitivo. Me brindo para una posible ayuda y Marta me agradece diciendo que había pensado que en algo si que podría ayudarla, pero de momento es muy pronto para ello. La ayudaré con la lista de boda. En un primer momento pensé que se refería a que quería hacer una lista en algún establecimiento para elegir regalos, pero no, me sorprendió pidiéndome que la aconsejara sobre las personas que consideraba debía invitar, tiene miedo a que por despiste se le pueda olvidar alguien que si debería estar en su boda. Me comprometo a hacer una lista con las amistades y compañeros de trabajo que yo pienso que sería bueno que estuvieran, pero diciéndole también que solamente ella debe decidir quien si y quien no. Tras esto me despido pues quiero seguir caminando un poco. Ahora si que tengo la cabeza toda revuelta.
Octubre 2019

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