El paseo que me había propuesto para hoy me llevaba a recorrer las calles del centro de mi ciudad. Salir con el objetivo de caminar sin rumbo hacia cualquier lugar, pero sin saber que iré allí es algo que siempre me ronda por la cabeza. Cuando salgo a la calle, ya tengo que pensar si a izquierda o derecha, solamente es en ese momento en el que pienso hacía dónde voy. Hoy al salir miré al edificio de enfrente con sus ventanas coloridas por algunas flores, cortinas que puedo intuir tras los cristales más o menos limpios, y tras esas cortinas las personas que hacen sus vidas tras esas paredes. A alguna la conozco de cruzarme en la calle y siempre: un buen día, hola o algo parecido es lo que intercambiamos, pero salvo esos momentos de conexión rápida, no se absolutamente nada sobre mis vecinos. Es gracioso, pero alguna vez me he parado a pensar como son sus vidas. Serán felices?, tienen trabajo?. Están casados o en parejas?. Ni idea... La vida en la ciudad no da opción a ese tipo de conocimiento tan directo de las personas, viven cerca de nosotros, pero viven al mismo tiempo a años luz. Con los vecinos del portal, al menos hay un poco más de convivencia, coincidimos en el ascensor, en el portal y eso nos da un poco más de cercanía, pero tampoco mucha.
Hoy el día está soleado y creo que nos augura un estupendo día, ya no tan cálido como durante el verano, pero muy agradable.
Mi paseo me lleva por calles repletas de tiendas con bonitos escaparates y también puedo observar como muchas de ellas han dejado de existir. Tienen sus lunas vacías de mercancía. Están también sin luces y algunas con enormes carteles de se vende o alquila. Esto me pone a pensar en como van desapareciendo también los pequeños comercios que son sacrificados en aras de las grandes superficies que si bien suelen estar mucho mejor surtidas, nos van llevando hacia esa deshumanización que antes mencionaba.
En los centros comerciales casi siempre te sirves tu mismo, no es hasta que llegas a la caja que te encuentras algún vendedor al menos que tú misma te lo busques. A mi por el contrario me encanta la atención personalizada de las tiendas más pequeñas. Esas charlas insustanciales sobre una prenda o u producto concreto, pero que te ayudan a decidir y te hacen sentir tan bien.
Fui contando cuantos de estos comercios estaban cerrados, pero terminé desistiendo al comprobar que son muchos, demasiados creo yo.
Me invadió una gran tristeza por todo lo que está sucediendo con la región. Han cerrado muchas empresas. Nuestros jóvenes tienen que emigrar a otros lugares, incluso a otros países en busca de un futuro... Ahhhhh. Estamos en una etapa muy decadente, la sociedad como algo firme que sostiene al mundo va desgajando sus pilares, que parecían tan sólidos.
Desisto del paseo y entro en el café Dindurra a tomar un aperitivo
Octubre 2019


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